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Discos removibles

A la hora de ampliar nuestros ordenadores nos mueve algo que se puede definir con una palabra clave: necesidad. Necesidades de potencia, versatilidad, rapidez, y cómo no, almacenamiento. El software va tomando continuamente un tamaño mastodóntico, y además nuestro trabajo con el ordenador va ocupando cada vez más espacio; curiosamente no basta con un disco duro de gran tamaño, puesto que éste también se va llenando rápidamente.

Todos tenemos datos y programas de los que no queremos o no podemos desprendernos, aún en el caso más que probable de que estos últimos estén desfasados: bases de datos, imágenes y sonidos, documentos, etc. Surge por tanto la necesidad de guardar esa información en algún soporte que nos permita eliminarla de nuestro disco duro y reinstalarla en él cuando sea preciso. El medio removible por excelencia es el disquete de 3 1/2", aunque relacionado con él aflora un insondable misterio, al que ningún gurú informático ha respondido: ¿cómo es posible que un dispositivo que sólo puede almacenar 1.440 Kilobytes sobreviva durante tantos años en un mundo donde la longevidad se mide en escasos meses, y es rarísimo el software que cabe en un sólo disquete? Queda clara, por tanto, la necesidad de contar con una forma de almacenar la mayor cantidad de datos posible, en un soporte removible. El mercado pone a disposición un extenso catálogo de alternativas; comentaremos los más conocidos y empleados, enumerando sus ventajas e inconvenientes. Citaremos las cintas magnéticas o streamers, cintas DAT, discos removibles (ya sean magnéticos o magneto-ópticos), y discos CD-ROM grabables, entre otros.

Streamers

Las unidades de cinta o streamers emplean un sistema similar al de casete de audio. Su capacidad puede variar entre 40 Megas y varios Gigas, y son ideales para realizar grandes copias de seguridad (backups), en los que el tiempo no sea importante, ya que su mayor desventaja estriba en su notoria lentitud, tanto al grabar como al recuperar la información; en este último punto hay que tener en cuenta que al ser un sistema secuencial, para localizar un dato debe pasar primero por los que se encuentren almacenados previamente.

También es importante saber que estos dispositivos suelen aportar la característica de compresión, por lo que la capacidad que proclaman en su publicidad es siempre la que se obtiene al comprimir la información. En otras palabras, hay que informarse bien de la capacidad de la unidad con y sin compresión. Y también asegurarse de que las cintas usadas cumplen, al menos, con el estándar QIC; y si también permiten el uso de cintas Travan (otro estándar), mucho mejor.

Cintas DAT

Existe una variante de las cintas streamers normales: las cintas DAT (Digital Audio Tape o Cinta Digital de Audio). Se trata de cintas de cuatro milímetros, bastante más pequeñas que las normales QIC y similares a las empleadas en la industria musical. Su capacidad se mide en gigabytes, normalmente más de dos. Su velocidad es también bastante mayor que la de las QIC, y su implementación suele hacerse invariablemente con SCSI; por supuesto, también son ideales para grandes copias de seguridad. Y seguro que ya os imagináis la desventaja: el precio. Estas unidades no suelen bajar de los veinte mil duros, lo que unido a sus especiales características las hacen más propias de entornos profesionales (servidores de red, etc.) que de usuarios domésticos.

Discos removibles

Las dos alternativas anteriores, debido a sus características, se orientan más exclusivamente a la realización de grandes copias de seguridad. Sin embargo, el caso de los discos removibles es diferente; se trata de unidades que combinan a la perfección rapidez de acceso, un precio bastante ajustado y una considerable capacidad de almacenamiento.

Pueden usar la tecnología magnética tradicional o la magneto-óptica; en ésta última se combinan, como su nombre indica, las dos técnicas, siendo un sistema más seguro en cuanto a la integridad y fiabilidad de la información almacenada (ventajas del láser), aunque la velocidad de grabación se resiente bastante. La capacidad más básica de este tipo de discos suele estar en 100 Megas, pasando por 230, 540, y 640, hasta llegar al gigabyte de capacidad (por supuesto, según marcas y modelos). Uno de los mayores atractivos de estas unidades estriba en su velocidad de acceso, hasta el punto de que pueden utilizarse en la mayoría de los casos para ejecutar programas desde los mismos discos. La ventaja es, por tanto, muy evidente.

CD-ROM grabables

Hasta hace no mucho tiempo, las grabadoras de CD-ROM se encontraban fuera del alcance del usuario final, principalmente por su precio. Sin embargo, éste se está reduciendo continuamente, hasta el punto de ser una opción a considerar por cualquiera. ¿Ventajas? Más de 600 Megas de capacidad y la posibilidad de ser utilizados en cualquier PC dotado de lector de CD estándar frente a la necesidad, por parte de los discos removibles, que cada PC donde se quieran utilizar cuente con una unidad de su tipo.

El principal problema consiste en que sólo se pueden grabar una vez (aunque esa importante pega comenzará a desaparecer en un breve espacio de tiempo; ver recuadro "CD-RW"), por lo que se utilizará para guardar toda la información de forma definitiva, que no necesite ser modificada en ningún momento.

¿Unidad interna o externa?

La práctica totalidad de las unidades removibles se encuentra disponible en formatos interno y externo. Está claro que un dispositivo externo nos permite, teóricamente, usarlo en otros equipos, pero es preciso tener en cuenta ciertos factores. Si la unidad es externa, implica que la conexión será por puerto paralelo o por SCSI; si elegimos SCSI, obtenemos mayor rendimiento, pero no podremos utilizar la unidad en otras máquinas, si éstas no disponen de controladora SCSI, y además con el mismo tipo de conector.

La conexión por puerto paralelo elimina ese problema, pero no está exenta de problemas; será necesario contar con un puerto paralelo mejorado EPP o ECP para obtener una tasa de transferencia aceptable, y aún así el rendimiento se verá reducido de forma considerable. Personalmente, el que suscribe prefiere unidades internas SCSI, aunque en este caso, la conexión IDE se presenta como posible alternativa a la SCSI, siendo sus ventajas más evidentes la sencillez de instalación y su relación precio/rendimiento.

CD-RW

Recientemente ha irrumpido en la industria un nuevo estándar, que puede inclinar la balanza hacia el lado de los discos compactos: el CD-RW. Se trata de unidades que pueden grabar CD-ROM más de una vez; ésto, como podréis imaginaros, supone una gran ventaja, ya que se consigue unir una excelente capacidad de almacenamiento con la comodidad de poder utilizar los discos en otras unidades. No obstante, por el momento, su precio y rendimiento, amén de algunos problemillas menores relativos a su compatibilidad, nos hacen prever que su utilización será de forma minoritaria; aunque claro, esto no se puede asegurar al cien por cien.

 

Otros detalles

Hay otros factores a considerar: aunque la mayoría de los dispositivos externos exigen un transformador externo del que obtener alimentación eléctrica, algunos incluyen dicha fuente en la misma carcasa de la unidad, lo que nos evitaría un trasto más sobre la mesa; por tanto, es interesante conocer el sistema de alimentación del periférico antes de adquirirlo.

El otro detalle a tener en cuenta es la protección contra escritura del disco removible; algunos la realizan por software, mediante alguna utilidad incluida en el paquete. Es cuestión de gustos, pero suele ser más cómodo deslizar manualmente una pestaña del disco, que tener que iniciar el software en cuestión cada vez que queramos protegerlo o desprotegerlo.

¿La elección?

Finalizaremos el artículo con la misma palabra clave con que lo empezamos: necesidades. Estas deben condicionar nuestra decisión de compra: si, por ejemplo, deseamos realizar una copia de seguridad completa de nuestros datos, de forma esporádica, una unidad de cinta QIC será suficiente.

Los CD-ROM grabables son más indicados para almacenar datos o programas valiosos, que no sea preciso modificarlos pero sí utilizarlos o consultarlos con relativa frecuencia.

Por último, los discos removibles son ideales si lo que necesitamos es realizar frecuentes copias de nuestros datos, que puedan ser borrados o modificados con asiduidad, o incluso si deseamos ejecutar diferentes programas sin tener que instalarlos previamente en nuestro disco duro.

Conclusiones

Siguiendo la trayectoria de esta sección, hemos intentado guiar vuestras decisiones de compra de componentes sin decantarnos por una marca u otra, o por un sistema u otro (algo casi siempre difícil, tanto por calidad como por aceptación de las mismas). Esperamos haber sido de gran ayuda a los que en este momento puedan estar planteándose la adquisición de un dispositivo de almacenamiento removible.

Tradicionalmente reservadas al mercado profesional, las unidades de cinta son ahora una buena opción también para usuarios domésticos y pequeñas empresas.

Alias: HyoAsakura
Nombre: Christian Hidalgo